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La obesidad es la enfermedad metabólica más frecuente. En su origen siempre existe un balance energético positivo (la ingesta calórica es mayor que el gasto energético). Mas la obesidad no sólo es una enfermedad en sí misma, sino que predispone a padecer otras muchas enfermedades. Contribuye a aumentar la mortalidad por enfermedades cardiovasculares, y a la aparición de la diabetes mellitus, de alteraciones esqueléticas, hipertensión arterial, hipercolesterolemia, trastornos psíquicos, cáncer.

El tratamiento de la obesidad tiene como meta la pérdida de peso, pero en la mayoría de los casos aunque la dieta no sea muy estricta y sea equilibrada, esta pérdida de peso conlleva también la pérdida de tejido muscular, además de la pérdida de tejido adiposo.

El ejercicio físico es por ello, el mejor aliado en los programas de adelgazamiento, ya que ayuda a mejorar la composición corporal y a perder tejido adiposo conservándose la masa muscular.

Además, al mantener unas necesidades energéticas altas, es más fácil mantener la pérdida de peso a largo plazo que sólo con la dieta.

Los beneficios del ejercicio físico sobre la obesidad se relacionan con sus efectos sobre el balance energético, la mejora de la composición corporal, la mejora del estado anímico, la reducción del riesgo de enfermedad, y en general la mejora de la calidad de vida.

Beneficios del programa de ejercicio físico para la obesidad:

Aumenta el gasto energético y promueve la pérdida de grasa, preservando la masa magra.
Mejora el perfil metabólico de glúcidos y reduce la resistencia a la insulina, previniendo el riesgo de aparición de Diabetes tipo II.
Disminuye el colesterol y los triglicéridos en sangre.
Reduce el riesgo cardiovascular.
Previene y disminuye la hipertensión.
Mejora la salud cardiorrespiratoria.
Mejora la capacidad motora y los problemas articulares y circulatorios.Previene la ansiedad y la depresión, y mejora el estado de ánimo.
Promueve la adherencia al programa de pérdida de peso.